Pasa en las películas, pasa en la vida real. Es cierto, la ficción se nutre de la realidad y viceversa ; pero cuando un día notas que a veces se te hace complejo diferenciarlas, entonces empiezas a preocuparte por tu sanidad mental…
O te entregas por completo a la evasión de la realidad, o te haces cargo y enfrentas tu condición soñadora, creando un mundo legítimo dónde la locura y el ego tengan cabida. Para eso creé este espacio, para volcar sin tapujos todas esas obsesiones producto del excesivo protagonismo que el cine ha tenido en mi vida; sin límites de horarios ni censura. Y para todo espectador
La sobredosis de imágenes, encuentros y desencuentros, féminas idolatradas, galanes ensalzados y bandas sonoras que he consumido en mi vida hace que el día a día pase frente a mis ojos como una película: los recuerdos de esas escenas me motivan, me frenan, me condicionan y definen lo que soy y quiero ser. Y aún sabiendo que la imaginación de los guionistas a veces es tan ilusa como fértil, igual nomás. Me la creo, y me lo creo.

¡Ya! No más voces externas-o internas- diciendo “!Paula, tu vida no es una película”! ; llegó la hora de aterrizar en la dura realidad. O de seguir arriba de las nubes cinéfilas, aunque sólo sea en un mundo virtual.